De forma similar a discípulos que se dedican a divulgar los hechos de sus maestros para el beneficio de muchos, Juan el Bautista anunció la llegada del reino de Dios y su Mesías para salvación de su pueblo Israel. Jesucristo es el Mesías, el Cristo que, por su vida, muerte y resurrección, nos ha librado del reino del pecado, el diablo y la muerte. Pero las bendiciones del reino no son solo para Israel, sino para todas las naciones. Por eso, antes de ascender a los cielos, Jesús envió su Espíritu Santo para que sus discípulos sigan proclamando sus grandes obras de salvación a todas las naciones hasta que Él retorne en su segunda venida para establecer su reino de paz, vida y salvación de forma plena y definitiva. ¡Ven, Señor Jesús! Amén.