Este sermón, basado en Mateo 2:13–23, nos lleva desde la alegría de la Navidad hasta la huida de la Sagrada Familia a Egipto. En medio del peligro, vemos la mano de Dios guiando cada paso para cumplir Su propósito eterno. El pasaje nos revela que nada ni nadie puede frustrar las promesas eternas de Dios. También nos muestra cómo Cristo, el verdadero Inocente, fue librado de la muerte, para luego entregarse voluntariamente por nosotros.