Atendiendo la predicación de Juan el Bautista, algunos de sus discípulos comienzan ahora a seguir a Jesús. ¡Esa es la obra de la Palabra de Dios en nuestras vidas! A medida que escuchamos de nuestro Salvador, el Espíritu Santo obra fe en nuestros corazones, una fe que nos lleva a creer y seguir a Jesús. Así como alguna vez alguien te habló de Cristo, no temas en ser tú también alguien que comparte del Señor con otros.