Ser un yogui en medio del caos.
No cuando todo está en calma.
No cuando la vida fluye y es fácil.
Sino cuando todo adentro se te mueve, cuando dudás, cuando sentís, cuando no sabés para dónde ir.
El Bhagavad Gita empieza así: en un campo de batalla.
Arjuna está por pelear… pero no contra enemigos lejanos, sino contra su propia sangre, su historia, sus vínculos.
Y se quiebra.
Se paraliza.
No quiere avanzar.
Porque a veces lo más difícil no es luchar…
es elegir cuando sabés que cualquier opción te va a doler.
Y ahí aparece una idea que lo cambia todo:
Ser yogui no es irte del mundo.
Es quedarte en él… sin perderte.
Es poder sentir todo —el miedo, el deseo, la confusión—
y aun así actuar desde un lugar más profundo.
Este episodio no es sobre espiritualidad perfecta.
Es sobre cómo sostenerte cuando todo arde.
Porque todos tenemos un momento Arjuna.
Ese instante en el que ya no podés mirar para otro lado.
Y la pregunta no es qué está pasando afuera…
es quién sos vos en medio de eso.