Así que hoy, no te quejes por lo que te falta. Agradece por lo que tienes.
No esperes necesitar a Dios para buscarlo.
Y no esperes que llegue mañana, para comenzar a vivir, cuando el regalo es hoy, por eso se llama presente.
Abraza, perdona, ama, busca a Dios y vive, porque si Dios quiere, tendremos un mañana, y mientras tengamos vida, todavía estamos a tiempo de hacer de ella una historia que honre a Dios, que llene de amor a los nuestros y que deje huellas de esperanza.