Qué hacer cuando, por distraído, llevás veinte cajas de cigarros en tu morral, y no te queda otra que pasar por el control de unos patovicas japoneses, con cara de malos.
Qué hacer cuando, por distraído, llevás veinte cajas de cigarros en tu morral, y no te queda otra que pasar por el control de unos patovicas japoneses, con cara de malos.