Te amo aunque siga siendo yo, te amo aunque nunca me perdí en ti. Te amo y siempre fui yo, no me perdí en tu esencia. Te digo casualmente que te amo y te pregunto que hacer con ese amor, cómo lo libero si compartirlo contigo no es opción (el matiz romántico por lo menos). Te pregunto sin necesidad o expectativa, te lo pregunto tranquilo, sin esa desesperación que asociamos de forma tan característica con el amor. Te lo pregunto como un amigo. Amar a veces suena demasiado real, le deberíamos perder el miedo. Si nos damos cuenta, amar es algo muy cotidiano.