Eso de ser tu propio jefe tiene sus ventajas: las decisiones las tomas tú, puedes tener el control de tu propio tiempo, organizarte a tu aire, tomarte vacaciones cuando quieras… Esta es la teoría, pero la práctica… es otra cosa.
En realidad trabajas mil horas al día, incluso fines de semana, no desconectas, renuncias a otros planes porque el trabajo se lo come todo… Vamos, que esas líneas rojas que no consentirías en un trabajo por cuenta ajena, aquí las traspasas todos los días.