abunadi

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abunadi episodes

  • Guiños del Espíritu Santo
    Desde la tranquilidad de este lugar, aprovechando un espacio de silencio que no son tan frecuentes, me busco un rinconcito, la capilla de esta casa, aquí, en Santa Cruz de Tenerife, a una hora de la noche cuando ya casi todo el mundo descansa y reposa.
    Yo también descanso desde este lugar para estar con vosotros sintiendo que la densidad de lo humano, la densidad de lo que vivimos en este momento se me concentra, en este momento, aquí en la capilla, en el pecho de dios, y en mi propio pecho, haciendo oración y haciendo alabanza y súplica a Dios por todo lo que me ronda y por las personas que han pasado que pasan y que pasarán por mi vida.
    Acabo de venir hace poquito, hace cuatro días y al salir me llevé la impresión, la fuerte impresión honda de una bendición:
    De unas manos morenas puestas sobre mi cabeza, de un musulmán amigo que me bendijo, que me dijo “que Dios te bendiga” y puso sus manos sobre mi cabeza emocionado, y yo, sobrecogido como un niño que se deja bendecir.
    También recibí otras la bendición de una amiga que suele transformar su dolor en bendición y en súplica por los más desheredados y por los más pobres.
    Puso sus manos en mi cabeza también, para invitarme a la misión y para acompañar mi paso unas madres defamilia con las que en estos años pasados me he reunido a orar y que son un grupo de mujeres valientes y no privadas de dificultades, que sin embargo siempre esforzándose y apoyándose unas a otras por mencionar algunas bendiciones que he recibido.
    Junto a otras, sin tocarme físicamente, pero sí con la oración y el cariño, y la cercanía.
    He venido dando el salto dejando una orilla y acogiendo otra orilla, y me encuentro aquí…
    18 min
  • El Si de una Confianza
    El Si de un sueño, de una confianza, de la pobreza, de la acogida, en valentía, desde lo hondo, de la verdad, de dedicarse a lo que nadie quiere, de una manera gratuita, bajando a los infiernos, ha bajado a la oscuridad, dejarnos mirar, dejarnos besar nuestra vida, que se enamore de nuevo, no importa la edad, disponibles.
    16 min
  • Bendición, Miguel Márquez
    Que Dios te bendiga con la incomodidad,
    frente a las respuestas fáciles, las medias verdades, las relaciones superficiales,
    para que seas capaz de profundizar dentro de tu corazón.
    Que Dios te bendiga con la ira,
    frente a la injusticia, la opresión y la explotación de la gente,
    para que puedas trabajar por la justicia, la libertad y la paz.
    Que Dios te bendiga con lágrimas,
    para derramarlas por aquellos que sufren el dolor, el rechazo, el hambre y la guerra,
    para que seas capaz de estar a su lado,
    reconfortándolos y convertir su dolor en alegría.
    Que Dios te bendiga con suficiente locura,
    para creer que Él puede hacer diferente este mundo con tu pobreza,
    para que creas que Dios puede lo que otros proclaman imposible.
    Que Dios te bendiga con la noche,
    para que tus ojos se abran a una luz mayor, a una verdad por descubrir,
    para que te haga entrar en comunión con la noche de los que ahora no ven,
    para que descubras una mirada que siempre ha estado y siempre estará.
    Que Dios te bendiga con la soledad y el abandono de todos,
    para que empieces por fin a darte cuenta de quiénes son y de quién eres tú,
    para que te descubras en tu desnuda verdad y aprendas a AMAR.
    Que Dios te bendiga con el cansancio,
    para que, por fin, descanses de ti mismo y de lograr,
    para que aprendas a respirar, a estrenar, para que Dios descanse en ti y contigo.
    Que Dios te bendiga con la pobreza, la desnudez y el vacío que te asusta,
    para que gustes la verdadera riqueza, el don inapreciable,
    y te dejes arropar y evangelizar por los pobres,
    Que Dios te bendiga, que Dios nos bendiga,
    a todos nuestros hermanos y hermanas, a todos nosotros, a vuestra familia,
    a aquellos que os quieren, y a aquellos a los que tenemos que querer más,
    que Dios nos bendiga como a él le dé la gana.
    6 min
  • Atravesada de Amor, Miguel Márquez
    Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.» Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño.
    Simeón los bendijo, diciendo a María su madre: «Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma.»
    18 min
  • JEREMÍAS: “He puesto mis palabras en tu boca” (por Miguel Márquez)
    Dejarse enamorar… para que resuene Su Palabra
    Jer 14 Entonces me fue dirigida la palabra de Yahveh en estos términos: 5 Antes de haberte formado yo en el seno materno, te conocía, y antes que nacieses, te tenía consagrado: yo profeta de las naciones te constituí. 6 Yo dije: “¡Ah, Señor Yahveh! Mira que no sé expresarme, que soy un muchacho.” 7 Y me dijo Yahveh: No digas: “Soy un muchacho”, pues adondequiera que yo te envíe irás, y todo lo que te mande dirás. 8 No les tengas miedo, que contigo estoy yo para salvarte ? oráculo de Yahveh ?. 9 Entonces alargó Yahveh su mano y tocó mi boca. Y me dijo Yahveh: Mira que he puesto mis palabras en tu boca. (…) 17 Por tu parte, te apretarás la cintura, te alzarás y les dirás todo lo que yo te mande. No desmayes ante ellos, y no te haré yo desmayar delante de ellos; 18 pues, por mi parte, mira que hoy te he convertido en plaza fuerte, en pilar de hierro, en muralla de bronce frente a toda esta tierra, así se trate de los reyes de Judá como de sus jefes, de sus sacerdotes o del pueblo de la tierra. 19 Te harán la guerra, mas no podrán contigo, pues contigo estoy yo ? oráculo de Yahveh ? para salvarte.”
    Dejarse enamorar / Seducir
    Para que resuene Su Palabra
    “No les tengas miedo” (Parresía)
    “Cuando encontraba palabras tuyas,
    las devoraba;
    tus palabras eran mi delicia
    y la alegría de mi corazón,
    porque he sido consagrado a tu nombre,
    Señor, Dios todopoderoso.” Jer 15, 16
    1 hr 3 min
  • Mueve Ficha
    Después de todo lo dicho, después de todo lo escuchado, nace un impulso, estamos en la casilla, y en la vida nos toca jugar. Puede que los dados no siempre sean como nosotros queremos, pero sí lo que hacemos con nuestro movimiento, así que mueve ficha, a ver dónde la pones, qué haces con ella, y adónde te lleva...
    34 min
  • El Señor es mi Pastor, Miguel Márquez
    El Señor es mi pastor, nada me falta.
    En prados de hierba fresca me hace reposar,
    me conduce junto a fuentes tranquilas
    y repara mis fuerzas.
    Me guía por el camino justo,
    haciendo honor a su Nombre.
    Aunque pase por un valle tenebroso,
    ningún mal temeré,
    porque Tú estás conmigo.
    Tu vara y tu cayado me dan seguridad.
    Me preparas un banquete
    en frente de mis enemigos,
    perfumas con ungüento mi cabeza
    y mi copa rebosa.
    Tu amor y tu bondad me acompañan
    todos los días de mi vida;
    y habitaré en la casa del Señor
    por años sin término.
    31 min
  • San José, hacia la fecundidad escondida por Miguel Márquez.
    San José, hacia la fecundidad escondida por Miguel Márquez: No es principalmente un edificio, y es más que una metáfora. La casa de José es su intimidad, su hondura, en la que él mismo, por extraño que parezca, nos quiere conducir a nuestras propias estancias interiores. Igual que el discípulo Juan recibió desde aquella hora a María en su casa, como explica I. de la Potterie, como propia, como suya, en su interior.
    Nosotros también haremos un camino de la casa de José hacia nuestras propias estancias interiores, y le recibiremos ahí.
    1 hr 5 min
  • Santos Inocentes Homilia Miguel Márquez
    Hemos salvado la vida,
    como un pájaro de la trampa del cazador
    Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte,
    cuando nos asaltaban los hombres,
    nos habrían tragado vivos:
    tanto ardía su ira contra nosotros. R/.
    Nos habrían arrollado las aguas,
    llegándonos el torrente hasta el cuello;
    nos habrían llegado hasta el cuello
    las aguas espumantes. R/.
    La trampa se rompió, y escapamos.
    Nuestro auxilio es el nombre del Señor,
    que hizo el cielo y la tierra.
    16 min

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Desde el principio aleteaba sobre las aguas, guiaba en columna de fuego, como nubecilla en a la puerta de nuestra existencia, con su toque delicado, su suave brisa, animando a hombres y mujeres de…