
Sign up to save your podcasts
Or


¿Por qué cuesta tanto actuar?. ¿Por qué ese primer paso se sigue resistiendo?.
No es por falta de información: conoces de sobra lo que tienes que hacer, y si no lo, sabes dónde encontrarla.
Tampoco es por falta de tiempo: todos/as sin excepción podemos dedicar media hora al día a algo nuevo.
¿Por qué es entonces?.
Por la emoción más poderosa. Aquella que lleva contigo desde un día dejaste de soñar y te hiciste adulto/a de repente.
El miedo.
Miedo a lo desconocido. A ese camino que, aunque potencialmente mejor para ti, está por explorar.
Aunque las oportunidades se presenten una y otra vez es necesario aceptar la incomodidad, alzar la mano y hacerte visible.
Lo estás viendo a tu alrededor. Ya no hay nada seguro (en realidad nunca lo hubo). ¿A qué esperas para comenzar ese curso, iniciar esa conversación, realizar esa llamada, enviar ese correo, grabar ese podcast o editar tu primer vídeo?.
¿Cuánto más puedes esperar para ser tu mejor versión?. ¿Cuántos días, semanas y años te quedan para explorar y explotar tu potencial?.
Esperamos porque realmente tenemos miedo. Es preferible lo conocido —pero mediocre— a lo desconocido. Aunque en este último esté la vida que siempre has soñado.
Pero, ¿sabes qué?: te he mentido. El problema no es el miedo. De hecho, haces bien teniéndolo.
Miedo a seguir en ese trabajo de mierda un solo día más. Miedo a dejar morir una relación agonizante. Miedo a continuar rodeado de personas que detestas. Miedo a no reconocer lo que tus valores y a expresar tu punto de vista, a pesar del dogma dominante. Miedo seguir siendo alguien lleno de talento, aristas y cosas que te hacen único/o, pero que nadie ve.
Miedo seguir malgastando un tiempo que no tienes.
Miedo a seguir muerto/a en vida.
Ese es el miedo que debes de tener.
Deja que te empuje a dar el primer paso, ya que —te lo aseguro— nunca llegará el momento ideal o las circunstancias adecuadas.
Acción imperfecta, urgente, consistente y en una única dirección.
Sin mirar atrás.
By Juan Andrés Núñez5
22 ratings
¿Por qué cuesta tanto actuar?. ¿Por qué ese primer paso se sigue resistiendo?.
No es por falta de información: conoces de sobra lo que tienes que hacer, y si no lo, sabes dónde encontrarla.
Tampoco es por falta de tiempo: todos/as sin excepción podemos dedicar media hora al día a algo nuevo.
¿Por qué es entonces?.
Por la emoción más poderosa. Aquella que lleva contigo desde un día dejaste de soñar y te hiciste adulto/a de repente.
El miedo.
Miedo a lo desconocido. A ese camino que, aunque potencialmente mejor para ti, está por explorar.
Aunque las oportunidades se presenten una y otra vez es necesario aceptar la incomodidad, alzar la mano y hacerte visible.
Lo estás viendo a tu alrededor. Ya no hay nada seguro (en realidad nunca lo hubo). ¿A qué esperas para comenzar ese curso, iniciar esa conversación, realizar esa llamada, enviar ese correo, grabar ese podcast o editar tu primer vídeo?.
¿Cuánto más puedes esperar para ser tu mejor versión?. ¿Cuántos días, semanas y años te quedan para explorar y explotar tu potencial?.
Esperamos porque realmente tenemos miedo. Es preferible lo conocido —pero mediocre— a lo desconocido. Aunque en este último esté la vida que siempre has soñado.
Pero, ¿sabes qué?: te he mentido. El problema no es el miedo. De hecho, haces bien teniéndolo.
Miedo a seguir en ese trabajo de mierda un solo día más. Miedo a dejar morir una relación agonizante. Miedo a continuar rodeado de personas que detestas. Miedo a no reconocer lo que tus valores y a expresar tu punto de vista, a pesar del dogma dominante. Miedo seguir siendo alguien lleno de talento, aristas y cosas que te hacen único/o, pero que nadie ve.
Miedo seguir malgastando un tiempo que no tienes.
Miedo a seguir muerto/a en vida.
Ese es el miedo que debes de tener.
Deja que te empuje a dar el primer paso, ya que —te lo aseguro— nunca llegará el momento ideal o las circunstancias adecuadas.
Acción imperfecta, urgente, consistente y en una única dirección.
Sin mirar atrás.