LATENCIA...
En la etapa que va de del ingreso a la escuela hasta la pubertad los niños atraviesan un período conocido como “latencia” Una meseta tranquila donde es más fácil educar, charlar, formar hábitos saludables que amortiguan la confrontación con los padres en la etapa posterior de la adolescencia.
“Si aprovechamos esta etapa, la adolescencia no va a ser tan turbulenta” dice la Lic MARITCHÚ SEITUN, autora del libro, orientadora de padres.
Qué conviene tener en cuenta en esta etapa, en la alimentación, la escuela, los amigos, la sexualidad. Lo charlamos con ella en este programa
Quedarse en la olla o saltar a tiempo….
Cuenta una alegoría que si metemos una rana en agua caliente ella salta de la olla y se salva de morir, pero si en cambio la introducimos en agua tibia y la ponemos al fuego, cuando se da cuenta de que le conviene salir ya no tiene fuerzas para hacerlo.
Los cambios socioculturales ocurren de a poco y nos vamos acostumbrando (como las ranas en agua tibia), por lo que nos resultan normales o naturales temas que, si hubieran aparecido de golpe, habríamos rechazado. Llegado este punto, ya no podemos hacerlo.
¿Para qué temas aplica esta alegoría? Muchos más de los que podríamos sospechar a simple vista en la vida de nuestros hijos: la comida chatarra, la menor cantidad de horas de sueño, el mayor tiempo dedicado a las pantallas que deja muy poco lugar a la comunicación y al contacto e incluso irrumpe e interrumpe los escasos momentos de contacto real que tenemos. También el aumento del "sálvese quien pueda" y la falta de cuidado y de respeto en las interacciones sociales y redes sociales, así como el menor tiempo dedicado al juego libre, creativo e imaginativo en los chicos, el adelanto de la doble escolaridad, el ingreso cada vez más temprano al jardín de infantes, las pijamadas a edades menores, el exceso de jueguitos electrónicos o bebidas azucaradas y el adelanto de rituales que antes marcaban la entrada en la adolescencia, como determinado tipo de ropa, los tacos o las plataformas, el hecho de maquillarse o ir a bailar antes de tiempo.
En la adolescencia, por otra parte, llegamos a normalizar juntadas o preboliches con alcohol a edades cada vez más tempranas y con permiso de los padres, o las fiestas de egresados que suceden en días de semana y que implican que sigan de largo y vayan a la mañana siguiente directamente al colegio sin dormir o habiendo dormido un par de horas, o los viajes de egresados cada vez más caros y exóticos.
Si estamos atentos vienen las batallas campales en casa: "Soy el único que no tiene iPad"; "Soy la única que no tiene permiso para ir".
Pero apenas nos distraemos, poquito a poco, de la mano de la sociedad de consumo y de las empresas que se esfuerzan por investigar las mejores formas de hacernos consumir y que no siempre piensan en el beneficio de los chicos, sino en vender más (así como de una sociedad que busca puro placer inmediato), nos vamos acostumbrando casi sin darnos cuenta.
Y sí, así es como vamos cediendo ante muchos temas y cuando queremos retroceder o explicarles a nuestros chicos las razonables razones para nuestros "no" ya no nos escuchan: ellos nunca conocieron otra cosa, por lo que no pueden comparar ni nos creen que hay otras formas de hacer las cosas.
Otras veces, en cambio, sabemos, pero no podemos decir que no porque implica que nuestro hijo quede totalmente afuera de su grupo. Justamente por eso los padres debemos aprovechar la etapa de latencia, la escolaridad primaria, esos años largos y tranquilos en los que nuestros hijos nos escuchan, confían en nosotros; en los que somos como referentes para ellos, para ir desgranando temas y transmitiendo nuestro criterio de modo que, al llegar a la adolescencia, ellos ya nos tengan internalizados y tomen sus decisiones sabiendo lo que piensa mamá, o lo que le parece bien a papá.
Por suerte, por mucho esfuerzo que hagan, no pueden arrancarse de sus cabezas nuestra guía; es decir que salen a la calle y toman decisiones acompañados por esa brújula interna que se fue construyendo con la suma de charlas acerca de la vida y sus diversos temas. Y así logramos estar con ellos a la hora que decidan, lejos nuestro, si se quedan en la olla? o si saltan a tiempo.