HOY EN RADIO GALILEA ENTREVISTAMOS A Padre Luis Miguel Modino, Sacerdote diocesano de Madrid y desde hace doce años misionero en Brasil, actualmente en la Amazonia brasileña. También comunicador, corresponsal de Religión Digital en Brasil y Colaborador de la Agencia Fides.
“La Iglesia con rostro amazónico debe buscar un modelo de desarrollo alternativo, integral y solidario, basado en una ética que incluya la responsabilidad por una auténtica ecología natural y humana” explica el documento
Ciudad del Vaticano
“Escuchar a los pueblos indígenas y a todas las comunidades que viven en la Amazonía, como los primeros interlocutores de este Sínodo, es de vital importancia también para la Iglesia universal”: con esta premisa comienza el documento preparatorio de la Asamblea especial del Sínoco de los Obispos para la región pan amazónica, en programa en octubre 2019.
Predominio de la cultura del descarte
“En la selva amazónica, de vital importancia para el planeta,- se lee en el documento – se desencadenó una profunda crisis por causa de una prolongada intervención humana donde predomina una «cultura del descarte» y una mentalidad extractivista.
Amazonía, espejo de toda la humanidad
El preámbulo del documento define a la región amazónica como “una región con una rica biodiversidad”, “multi-étnica, pluri-cultural y pluri-religiosa, un espejo de toda la humanidad que, en defensa de la vida, exige cambios estructurales y personales de todos los seres humanos, de los estados, y de la Iglesia”. Y especifica que las reflexiones del Sínodo Especial “superan el ámbito estrictamente eclesial amazónico, porque se enfocan a la Iglesia universal y también al futuro de todo el planeta”. Se parte de un territorio específico, – explica el texto – desde donde se quiere hacer un puente hacia otros biomas esenciales de nuestro mundo”. Entre ellos la Cuenca del Congo, corredor biológico Mesoamericano, los bosques tropicales de Asia Pacífico y el acuífero Guaraní, entre otros.
Ver, discernir y actuar, hacia una cultura del encuentro
El Documento Preparatorio se divide en tres partes correspondientes al método “ver, juzgar (discernir) y actuar”. El texto cuenta asimismo con preguntas que permiten “un diálogo y una progresiva aproximación a la realidad y expectativa regional de una cultura del encuentro” . Porque, como precisa el texto del documento, “los nuevos caminos para la evangelización y el plasmar una Iglesia con rostro amazónico pasan por las veredas de esa «cultura del encuentro» en la vida cotidiana”.
Ver. Identidad y clamores de la pan Amazonía
La cuenca amazónica supone para nuestro planeta una de las mayores reservas de biodiversidad y más de un tercio de los bosques primarios del planeta. Nueve países comparten este gran “bioma” en una extensión de más de siete millones y medio de kilómetros cuadrados: Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam, Venezuela, incluyendo la Guyana Francesa como territorio ultramar.
La amenaza de los intereses económicos
“La riqueza de la selva y de los ríos de la Amazonía está amenazada hoy por los grandes intereses económicos que se asientan en diversos puntos del territorio”, señala el documento. Intereses que provocan, entre otras cosas, “la intensificación de la tala indiscriminada en la selva, la contaminación de ríos, lagos y afluentes”, a lo que se suma el narcotráfico, poniendo en riesgo la supervivencia de los pueblos, víctimas asimismo del “cambio de valores de la economía mundial, para la cual el valor lucrativo es mayor que la dignidad humana”.
Identidad indígena
El texto del documento preparatorio en vista del Sínodo recuerda además que en la región amazónica viven alrededor de tres millones de indígenas, representado alrededor de 390 pueblos de nacionalidades diferentes. Cada uno de ellos, representa “una identidad cultural particular, una riqueza histórica específica”. Además de las amenazas “que emergen desde dentro de sus propias culturas, los pueblos indígenas han vivido desde los primeros contactos con los colonizadores fuertes amenazas externas”. Y contra estas amenazas, se organizan y luchan por la defensa de sus vidas, culturas, territorios y derechos. “En muchos de estos contextos, la Iglesia Católica está presente a través de misioneros y misioneras comprometidos con las causas de los pueblos indígenas y Amazónicos”.