En su columna Conectados, Claudio Barros repasó lo mejor y lo peor de los dispositivos de salud: relojes inteligentes, anillos, pulseras y hasta ropa capaz de medir frecuencia cardíaca, oxígeno en sangre o ritmo de sueño. Una mirada crítica sobre cuánto cuestan, qué tan útiles son y por qué deben verse como aliados —no reemplazos— de la medicina profesional.