En la columna Conectados, Claudio Barros analiza un aspecto poco visible de la inteligencia artificial: aunque los chatbots han reducido sus sesgos de género, todavía mantienen actitudes edadistas.
A partir de investigaciones recientes, se expone cómo herramientas como ChatGPT y Copilot asignan capacidades según la edad, vinculando a los jóvenes con la creatividad y el uso de redes sociales, mientras que asocian a los adultos mayores con dependencia o necesidad de asistencia.