En la columna Conectados de Claudio Barros, se analiza el declive de los televisores 8K en 2026. A pesar de ofrecer una resolución superior al 4K, la tecnología no logró consolidarse debido a la baja demanda, la falta de contenidos nativos, las exigencias técnicas y su alto consumo energético. Con fabricantes como LG y Sony abandonando su producción, y estudios que cuestionan su impacto real en la experiencia visual, la industria redirige su enfoque hacia el 4K y los paneles OLED. El 8K queda así relegado a nichos específicos como la realidad virtual y pantallas de gran escala.