A veces nos quedamos allí junto al camino, esperando migajas, acostumbrados a ser necesitados. Decidámonos a clamar a gran voz y a meternos en su camino.
A veces nos quedamos allí junto al camino, esperando migajas, acostumbrados a ser necesitados. Decidámonos a clamar a gran voz y a meternos en su camino.