Merecemos y podemos tener una familia sana, unida, agradable y divertida, pero no podemos tenerla si es que nosotros no estamos sanos, felices o no hemos entendido qué significa la plenitud y la sanidad. Es más, no vamos a poder construir una identidad de familia, nos vamos a engañar y caer en modelos errados de familia, en apariencias.