Aunque República Dominicana cuenta con numerosos ríos, las condiciones geográficas y la poca profundidad de sus cauces limitan considerablemente la navegación de embarcaciones de gran calado. Los ríos Ozama, Haina, La Romana y Higuamo permiten el ingreso de grandes barcos principalmente en áreas cercanas a sus desembocaduras y puertos.
El río Haina presenta una de las mayores profundidades en su entrada, donde pueden acceder embarcaciones con más de 13.5 metros de calado. En el Puerto de Santo Domingo, sobre el Ozama, la profundidad se estima entre nueve y diez metros, aunque disminuye conforme los barcos avanzan río arriba.
La sedimentación, las variaciones entre temporadas de lluvia y sequía y las características montañosas del territorio dificultan mantener profundidades constantes. Los expertos señalan además que ampliar la navegación requeriría dragados continuos e infraestructuras especializadas, con elevados costos de construcción y mantenimiento.
El Ozama, con 148 kilómetros de longitud y unos 60 kilómetros navegables para distintos tipos de embarcaciones, es el río dominicano con mayores posibilidades para la navegación, aunque los grandes buques siguen teniendo un recorrido muy restringido.