Recientemente el New York Times publicó una columna en la que señalaba que el alto costo de vivienda, combinado con trabajos con bajo salario ha obligado a un desplazamiento de recién graduados de los centros urbanos a áreas menos costosas alejadas de las grandes metrópolis. Si a eso se añade la posibilidad del trabajo remoto desde cualquier lugar, la brecha se amplía más. El Centro de Periodismo Investigativo, de hecho, publicó los resultados de su investigación sobre las dificultades que enfrentan los puertorriqueños para conseguir casa propia. Señalan que la proliferación de los alquileres a corto plazo, una escasa construcción de viviendas de interés social, un aumento nunca antes visto de compras de propiedades en efectivo, unido a los altos costos en las ventas de casas, ha creado una crisis de vivienda en Puerto Rico. El gobierno estima que el déficit de viviendas en Puerto Rico actualmente es de 20,000 unidades. ¿Cómo disminuir la brecha entre los ingresos promedio de los jóvenes que comienzan su vida laboral y el alto costo de conseguir un lugar donde vivir? ¿Qué medidas a corto y a largo plazo debe tomar el gobierno para la construcción de viviendas de interés social? ¿Deben reglamentarse los alquileres a corto plazo? ¿Debería el gobierno, como se hizo en Canadá, controlar la venta de propiedades en Puerto Rico?