La noche del 6 de julio de 1988 la nación se encontraba paralizada. Por primera vez en la historia moderna de México el candidato del PRI estaba perdiendo las elecciones. Los primeros resultados le daban ventaja a Cuauhtemoc Cardenas, candidato del Frente Democrático Nacional quien ya se perfilaba para convertirse en el primer presidente de la historia moderna no emanado del PRI.