“Soy un idiota”, dijo sin rodeos el funcionario de salud después de que se filtraran las fotografías de sus vacaciones en la playa. “En el momento en el que estamos pidiéndole a la gente hacer sacrificios históricos, yo los he fallado” e inmediatamente presentó su renuncia. Su jefa, la primera ministra Jacinda Ardern decidió no aceptarla para no trastornar la estrategia sanitaria, ya que Nueva Zelanda enfrentaba la etapa más complicada de la pandemia. En total, 25 (veinticinco) personas han muerto por covid en el país oceánico, lo que ha sido catalogado como una tragedia. La versión mexicana de este acto es, digamos, más parecida a una comedia.