
Sign up to save your podcasts
Or


Esta semana el salón huele a músculo, acero y testosterona pixelada con Rastan, o Rastan Saga, si nos ponemos nipones,, el clásico de Taito donde la sutileza se quedó en casa y el protagonista decidió resolver todos sus problemas con un espadón del tamaño de su autoestima. Taparrabos, bíceps imposibles y enemigos que entran en pantalla solo para comprobar que fue mala idea hacerlo.
Y algo habrá tenido el asunto, porque para este juego han llegado 7 comentarios. Siete. En este recreativo eso ya es casi un festival bárbaro. Por lo que sea, queda claro que los guerreros musculados en taparrabos, con mirada de pocas preguntas y espada de muchas respuestas, conectan mejor con los habituales del salón que otras propuestas más finas o conceptuales. Misterios de la psique humana… o no tanto.
Rastan es espada y brujería sin complejos. Plataformas duras, enemigos que castigan el error y una sensación constante de que el héroe aguanta más por orgullo que por puntos de vida. No hay ironía, no hay distanciamiento: aquí todo es épico, exagerado y ligeramente ridículo, que es justo lo que hace que funcione tan bien décadas después.
Y como siempre, conviene recordar cómo se cocina el programa.
Nos puedes encontrar en nuestras webs:
Si quieres mandar tu audio, tu oda al taparrabos, tu recuerdo traumático del segundo nivel o tu análisis serio de un bárbaro que claramente no sabe lo que es una camiseta, escríbenos a:
También estamos en Telegram, en los grupos de la ACHUS y del MS-DOS Club.
Like, estrella, corazón o símbolo ritual donde nos escuches. Todo suma, aunque sea como un cofre con poco oro.
Porque si con Rastan, músculo, épica y espada grande, conseguimos más voces de lo habitual, igual no es casualidad.
Y oye, mientras sigan llegando audios, aquí seguiremos…
By A.C.H.U.S.Esta semana el salón huele a músculo, acero y testosterona pixelada con Rastan, o Rastan Saga, si nos ponemos nipones,, el clásico de Taito donde la sutileza se quedó en casa y el protagonista decidió resolver todos sus problemas con un espadón del tamaño de su autoestima. Taparrabos, bíceps imposibles y enemigos que entran en pantalla solo para comprobar que fue mala idea hacerlo.
Y algo habrá tenido el asunto, porque para este juego han llegado 7 comentarios. Siete. En este recreativo eso ya es casi un festival bárbaro. Por lo que sea, queda claro que los guerreros musculados en taparrabos, con mirada de pocas preguntas y espada de muchas respuestas, conectan mejor con los habituales del salón que otras propuestas más finas o conceptuales. Misterios de la psique humana… o no tanto.
Rastan es espada y brujería sin complejos. Plataformas duras, enemigos que castigan el error y una sensación constante de que el héroe aguanta más por orgullo que por puntos de vida. No hay ironía, no hay distanciamiento: aquí todo es épico, exagerado y ligeramente ridículo, que es justo lo que hace que funcione tan bien décadas después.
Y como siempre, conviene recordar cómo se cocina el programa.
Nos puedes encontrar en nuestras webs:
Si quieres mandar tu audio, tu oda al taparrabos, tu recuerdo traumático del segundo nivel o tu análisis serio de un bárbaro que claramente no sabe lo que es una camiseta, escríbenos a:
También estamos en Telegram, en los grupos de la ACHUS y del MS-DOS Club.
Like, estrella, corazón o símbolo ritual donde nos escuches. Todo suma, aunque sea como un cofre con poco oro.
Porque si con Rastan, músculo, épica y espada grande, conseguimos más voces de lo habitual, igual no es casualidad.
Y oye, mientras sigan llegando audios, aquí seguiremos…

0 Listeners

0 Listeners

0 Listeners

0 Listeners