
Sign up to save your podcasts
Or


Megazone… de Konami… año 1983… otro “putas naves”, sí… pero bueno, ¿qué no lo es a estas alturas? Que uno ya empieza a perder la perspectiva y acaba metiendo todo en el mismo saco… nave, disparos, esquivar… sufrir… repetir… ¿qué estaba yo contando?
Ah, sí.
El caso es que el juego está ahí. Se deja jugar, tiene su ritmo, sus cosillas… sus momentos… de esos que dices “oye, pues no está mal”… y al minuto siguiente te ha mandado al principio y ya no sabes si te estaba gustando o simplemente estabas en modo automático… como cuando te comes un plato que no te entusiasma pero tampoco te disgusta y acabas rebañando… por inercia… o por educación… o porque ya que estás…
Y claro, uno piensa: bueno, con esto igual la gente se anima… manda audios… comenta… participa…
Tres putos comentarios.
Que ya no sabes si es una cifra o una declaración de intenciones.
Y aquí es donde uno se queda mirando el vacío, o el contador de iVoox, que viene a ser lo mismo… y piensa…
Porque claro, luego están los datos… que uno los mira… los deja reposar… los vuelve a mirar…
¿Por donde iba?
Ah, sí, Megazone… o los tres comentarios… o la vida, en general.
El caso es que con tres audios el programa queda corto.
Así que uno, en un alarde de lógica aplastante, o de puro cabezonismo, que también puede ser, decide que si el audio es corto…
Total, que aquí estamos, escribiendo, enlazando frases que no llevan a ninguna parte, metiendo subordinadas dentro de subordinadas como si esto fuera un examen de lengua de COU… que ya ni existe… como muchas otras cosas que antes parecían importantes…
Y mientras tanto, el podcast sigue.
Que esto ya no es por las escuchas, ni por los comentarios, ni por la interacción…
La épica de la derrota, que lo llamábamos el otro día…
Megazone.
Y nosotros…
📬 Vías de contacto (por si alguien quiere romper el bucle):
Comentad…
total…
By A.C.H.U.S.Megazone… de Konami… año 1983… otro “putas naves”, sí… pero bueno, ¿qué no lo es a estas alturas? Que uno ya empieza a perder la perspectiva y acaba metiendo todo en el mismo saco… nave, disparos, esquivar… sufrir… repetir… ¿qué estaba yo contando?
Ah, sí.
El caso es que el juego está ahí. Se deja jugar, tiene su ritmo, sus cosillas… sus momentos… de esos que dices “oye, pues no está mal”… y al minuto siguiente te ha mandado al principio y ya no sabes si te estaba gustando o simplemente estabas en modo automático… como cuando te comes un plato que no te entusiasma pero tampoco te disgusta y acabas rebañando… por inercia… o por educación… o porque ya que estás…
Y claro, uno piensa: bueno, con esto igual la gente se anima… manda audios… comenta… participa…
Tres putos comentarios.
Que ya no sabes si es una cifra o una declaración de intenciones.
Y aquí es donde uno se queda mirando el vacío, o el contador de iVoox, que viene a ser lo mismo… y piensa…
Porque claro, luego están los datos… que uno los mira… los deja reposar… los vuelve a mirar…
¿Por donde iba?
Ah, sí, Megazone… o los tres comentarios… o la vida, en general.
El caso es que con tres audios el programa queda corto.
Así que uno, en un alarde de lógica aplastante, o de puro cabezonismo, que también puede ser, decide que si el audio es corto…
Total, que aquí estamos, escribiendo, enlazando frases que no llevan a ninguna parte, metiendo subordinadas dentro de subordinadas como si esto fuera un examen de lengua de COU… que ya ni existe… como muchas otras cosas que antes parecían importantes…
Y mientras tanto, el podcast sigue.
Que esto ya no es por las escuchas, ni por los comentarios, ni por la interacción…
La épica de la derrota, que lo llamábamos el otro día…
Megazone.
Y nosotros…
📬 Vías de contacto (por si alguien quiere romper el bucle):
Comentad…
total…

0 Listeners

0 Listeners

0 Listeners

0 Listeners