Siendo apenas un niño de 10 años, sentí en mi ser, el anhelo de ser un niño bueno, educado, bien hablado. Aquella ceremonia religiosa me tenía emocionado e ilusionado, pensando que lograría mi buen deseo, pero....para mi desilusión, mas tarde (al concluir dicha ceremonia) al pasar los dias, descubrí impotente, que necesitaba algo más para poder ser alguien bueno, necesitaba: La Verdadera Comunión con Dios por medio de Jesucristo, nuestro Señor, Salvador, y Dios.