Dañar a otros seres es un karma muy pesado, pero dañar intencionalmente a seres más débiles es una atrocidad. El yoga no es estar pasivos ante la violencia- si sabemos de alguien que está siendo abusado, no podemos quedarnos indiferentes. La no acción en este caso equivale a ser cómplices del opresor. Denunciar la violencia es nuestro deber.