La muerte de mi Guruji me liberó de una identidad o marca personal que nunca quise.
Pero gracias a las dinámicas del capitalismo y materialismo espiritual imperantes en la que fuera mi escuela, terminé rodeada de aquello que precisamente veo como el peor impedimento para avanzar.
Gracias a la partida física de mi maestro, muchas dinámicas que no pude ver antes salieron a la superficie, especialmente la falta de ética de la administración de la escuela, tráfico de influencias y múltiples colegas sedientos de poder. No les importó hacer lo que fuera por sostener sus marcas personales y escuelas- sin importar los medios para conseguir este fin.
El yoga es la disciplina de la libertad- no más cadenas. Me siento agradecida y aliviada de ya no ser parte de este lugar infestado por el materialismo y continuar mi camino en la íntimidad y serenidad de mi práctica personal.
Sigo enseñando- pero ahora soy muy selectiva de a quien permito accesar mi cátedra.