La guerra de Irán está impactando de forma directa la aviación comercial global, provocando cancelaciones, cambios de rutas y aumento del coste del combustible.
Aerolíneas de todos los continentes están ajustando su operativa, reduciendo capacidad y priorizando la rentabilidad ante un entorno incierto.
El sector entra en una fase más compleja, marcada por la geopolítica, el encarecimiento energético y una menor eficiencia operativa.