La aviación europea ha comenzado 2026 con una intensa actividad marcada por disrupciones operativas provocadas por la climatología invernal, tensiones regulatorias en aeropuertos clave y ajustes en aerolíneas y operadores.
Las nevadas han generado cancelaciones y retrasos significativos en grandes hubs europeos, mientras que el debate sobre la capacidad aeroportuaria, con Dublín como caso destacado, ha adquirido dimensión internacional.
Al mismo tiempo, la carga aérea, el sector MRO y la aviación militar muestran movimientos estratégicos orientados a reforzar resiliencia y autonomía en un entorno cada vez más exigente.