
Sign up to save your podcasts
Or


Cuanto más decimos algo, más lo creemos. Cuanto más se alaba algo, más se le ama. Cuanto más se habla mal contra algo, más nos condicionas a odiarlo. Y esto es cierto tanto para las personas como para las cosas. El constante hablar de manera insultante y grosera hace que nuestra alma sea cada vez más grosera e insultante. Hablar de nosotros todo el tiempo nos hace más egoísta, no menos. Criticar constantemente a los demás no nos hace menos críticos ni nos baja el enfadado, (aunque a veces lo usemos como desahogo), sino produce exactamente lo contrario: enferma nuestra alma. Cualquier cosa que hagamos o digamos hace que sea más fácil volverlo a hacer o repetir. Y esto es cierto tanto para las palabras como para los hechos, y esas dos cosas se influyen fuertemente entre sí. Cuanto más fácil es decirlo, más fácil es hacerlo. Las palabras son poderosas.
By Padre Luis M Flores AlvaCuanto más decimos algo, más lo creemos. Cuanto más se alaba algo, más se le ama. Cuanto más se habla mal contra algo, más nos condicionas a odiarlo. Y esto es cierto tanto para las personas como para las cosas. El constante hablar de manera insultante y grosera hace que nuestra alma sea cada vez más grosera e insultante. Hablar de nosotros todo el tiempo nos hace más egoísta, no menos. Criticar constantemente a los demás no nos hace menos críticos ni nos baja el enfadado, (aunque a veces lo usemos como desahogo), sino produce exactamente lo contrario: enferma nuestra alma. Cualquier cosa que hagamos o digamos hace que sea más fácil volverlo a hacer o repetir. Y esto es cierto tanto para las palabras como para los hechos, y esas dos cosas se influyen fuertemente entre sí. Cuanto más fácil es decirlo, más fácil es hacerlo. Las palabras son poderosas.