El cisma es el rechazo a la sujeción del Papa o a la comunión eclesial, diferenciándose de la herejía y la apostasía. Históricamente destacan tres grandes fracturas: el Cisma de Oriente (1054), el Cisma de Occidente (1378) y la Revolución Protestante (1517).
El caso más reciente involucra a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX), fundada en 1970 por el arzobispo Marcel Lefebvre en rechazo a las reformas del Concilio Vaticano II. La primera ruptura ocurrió en 1988, cuando Lefebvre consagró a cuatro obispos sin mandato de Juan Pablo II, incurriendo en excomunión latæ sententiæ. Aunque Benedicto XVI levantó las excomuniones en 2009, la FSSPX carecía de estatus canónico legítimo. Hace unos días ocurrió la separación definitiva.
La actitud del fiel debe ser de fidelidad al Magisterio vivo, evitando la asistencia regular a sus sacramentos para no alimentar la separación, y orando por la unidad.