El éxito en nuestra vida de oración se basa en la fe, y la fe se edifica sobre la Palabra de Dios. La fe tiene que ser una seguridad confiada, algo en lo que nosotros ni siquiera pensamos. Los hombres y mujeres que realmente han hecho grandes cosas son aquellos que jamás pensaron si tuvieron fe o no. La Palabra de Dios fue para ellos una realidad. Nuestra fe se edifica en la Palabra de Dios, en lo que el Señor Jesucristo hizo por nosotros. La encarnación, la muerte, resurrección y exaltación de Cristo son el fundamento de nuestra fe.