El apóstol san Pablo, en la segunda lectura que hoy se proclama en nuestras celebraciones, habla de la revelación del misterio mantenido en secreto durante siglos manifestado en Cristo Jesús. Es el misterio que se revela a la Virgen de Nazaret concediéndole un lugar privilegiado en la realización del plan divino. El Mesías esperado, prometido a David como uno de sus descendientes, es Jesucristo el Señor, concebido en el seno virginal de Santa María.