Hay días que no se anuncian con fuegos artificiales, pero que cambian para siempre la forma en que alguien mira su propio recorrido. El 13 de enero de 2016 fue uno de esos días para el arquitecto chileno Alejandro Aravena. Mientras el mundo seguía con su rutina habitual, una noticia cruzó fronteras y puso el foco en una manera distinta de entender la arquitectura.