Cada mañana veo pasar a un hombre que corre... Pase lo que pase y haya el clima que haya, pasa cada día sin falta.... Y con el tiempo me ha producido admiración...
Muchas veces pensamos que la admiración se basa en lo externo, en cómo habla una persona, en lo que dice, en lo que cuenta. Pero en realidad, la verdadera admiración se basa en la constancia y en la congruencia. Dado que no podemos evitar causar impacto en los demás, vale la pena preguntarnos ¿Soy yo una persona que causa admiración?