ALGO TAN SENCILLO.
Antes de amarte amé, vaya si amé,
amé tanto que los días fueron cortos para amar,
amé por ejemplo el recuerdo de ella,
saltaba la comba y al saltar sus piernas me traían al cielo
no sé muy bien qué cielo era aquél,
pues los ángeles en esos años
tienen todo el cielo a su alrededor.
Amé a los árboles, subir a sus brazos en ramas,
bostecé al sol, mientras abrazaba el sopor de su abrazo,
amé tu regazo, ése que soñé sin gozarlo siquiera.
Amé escribirte cada día un verso,
leer los libros de atrás hacia adelante
amé simplemente lo simple del amor,
amar, ¡amarte!
Amé, cómo no, retozar con el viento
esos sentimientos que llenan tu espacio
esos que por dentro te hacen llorar.
Amé la mentira que tú me dijiste,
“te amé desde antes, antes de sentirte”
¡y yo lo creí!
Amé tu nostalgia, tu piel, tu esperanza
la falsa creencia de poder tenerte,
amé el que mintieras cuando me llamabas,
cuando despediste todo nuestro amor,
cuando me tachaste de ser mal oliente,
de tener que usar fuerzas para amarte.
Amé cuando dabas a los pregoneros
gotas del sudor que te regalé
en tantos momentos en los que te amé
con tantos “te quiero”.
He amado tanto, antes de amar en ti
que resulta extraño sentir tanto amor
a mí alrededor, en este universo
donde por amarte siento esa tristeza
que siente cualquiera cuando se ha perdido
buscando un amor y cierra la puerta.
Tanto como ciervo herido por no haber tenido,
por haber perdido tan tuyo, tan mío
algo tan sencillo como fue tu amor.
Chema Muñoz©