ALGUNAS TORTUGAS
Esto de la luna tiene un aspecto algo polarizado
no sé muy bien si por las pocas luces de la noche
o tan solo por lo duro que resulta el reflejo
de esa luna en los charcos del invierno.
Creo que esto de los uniformes con coleta
con chambas todas iguales rezando al grito
de o todos conmigo o no hay merienda.
Aunque eso de la merienda de negros con atillos
y mentiras vendibles ya clama al cielo.
El cielo y la luna se han hartado ya de tanta replica
Bolsária, zapatera o simplemente de figuras de ébano
engañando viandantes.
Éramos libres mucho antes de pateras viajando
empujadas por cuerdas sujetas por vergajos,
regando la mar de sonrisas de niños,
de lágrimas de madres sufriéndose en las leguas
de un mar hambriento de pieles venideras.
Las culpas se reparten entre unos que empujan
y otros que chulean encarando el fracaso
si estremecer siquiera ni el ceño ni el paso.
Solo es vida de algunos que no importan,
ni siquiera se les ve en la tarde de un mar embravecido
cuando flotan ya esos cuerpos que han sido mordidos
por el hambre, la derrota, mientras sus espaldas
son también parte de un horizonte perdido,
allá entre los parpados cerrados alimentando gaviotas
cara a un sol creando una sombra donde se cobijan algunas tortugas.
CHEMA MUÑOZ©