La oposición entre ciencia y fe es reciente y artificial; fruto de actores políticos, culturales y sociales. Dios es la fuente de la sabiduría, por ello no hay conflicto entre conocer y creer, entre ciencia y fe.
La sabiduría de Dios brilla incluso en medio del caos y la corrupción; enseña a reconocer el mal, custodiar el corazón; y al buscarla con sinceridad nos hace amigos del Señor.