DOMINGO XXVIII DEL TIEMPO ORDINARIO, CICLO C Quien ha pasado por lo peor aprende a valorar profundamente lo bueno y a agradecer con sinceridad; en su humildad y gratitud pasa de ser último a primero.
Por la fe en Jesucristo, nosotros los no judíos encontramos adopción en el pueblo de Dios, y ahora ya no somos más extranjeros sino hijos y miembros del cuerpo de Cristo.