DOMINGO XXVII DEL TIEMPO ORDINARIO, CICLO C Ser discípulo es tener dentro de nosotros el poder inmenso y la obediencia perfecta, poder sin caprichos y obediencia sin ser títere.
MEMORIA DE SAN FRANCISCO DE ASÍS San Francisco al contrastar la fragilidad del poder humano con la providencia y ternura de divinas, descubrió a Dios como Padre y desde allí se reconoció hermano de todos.