Debemos reconocer que fuimos creados para Cristo, que solamente insertos en Él nuestra vida tiene su auténtico sentido Antes de que sea tarde, ¡recupera el rumbo de tu vida!
El mal tiene poder, pero no tiene el máximo poder ni la última palabra; dale toda la gloria a Jesús y pon tu esperanza en Él porque solo Nuestro Señor es quien tiene la victoria definitiva.