Jesús es el alimento que sacia, fortalece e ilumina cada aspecto de la vida. En Él encontramos la plenitud, la fuerza y la dulzura del verdadero Pan del Cielo.
Más que hacer cosas, Cristo quiere habitar y reinar en nuestra vida con su propio Ser. En Él se unen perfectamente lo que es, lo que hace y lo que dice.