La Nueva Alianza no puede fracasar porque Nuestro Señor conquistó para nosotros el don del Espíritu Santo, Don que nos hace capaces de ser realmente fieles al Señor.
Ideas que debemos desaprender: que para surgir hay que hundir a otros; que no somos dignos de ser amados; y que solo vale lo que se logre por uno mismo, olvidando que todo es don de Dios.