MEMORIA DE LOS SANTOS MARTA, MARÍA Y LÁZARO Pidamos al Señor ser discípulos que escuchan y contemplan como María, que sirven como Marta y que perseveran aún en el sufrimiento como Lázaro.
Un buen pastor no disimula ni normaliza el pecado ni la idolatría, se asegura que todos entendamos lo grave de nuestras acciones y desarrolla amor de intercesión aunque hayamos traicionado a Dios.