Rasgos del actuar del demonio: es arrogante, amenazante, se apoya en mentiras, pero en el fondo es miedoso y sumiso frente al poder de Dios y a la majestad de Nuestro Señor Jesucristo.
La fe vence al miedo al confiar en el inagotable amor y poder de Dios; la fe es la victoria anticipada ante la cobardía al apoyarnos en Aquel que no puede ser vencido.