El pecado puede llegar a lo más sagrado. Sin embargo, ni la peor traición detuvo el triunfo del amor de Dios en Cristo. Mantengámonos humildes y vigilantes para permanecer en obediencia al Señor.
La resurrección de Lázaro es anticipación de la Resurrección de Cristo. El amor de Dios espera y reclama de nosotros un amor sin límites, un amor que no lleva cuentas.