Los ritos y lugares sagrados expresan nuestra fe y nos acercan a Dios. En la Iglesia Católica, el templo y la comunidad creyente sostienen y confirman una fe viva e íntegra.
La santidad del cuerpo de Jesús se revela en los sacramentos, especialmente en la Eucaristía, donde su amor nos transforma para luego reflejar Su bondad, ternura y pureza.