DOMINGO II DEL TIEMPO ORDNARIO, CICLO A El poder del sacrificio de Cristo y de su sangre es capaz de liberar y rescatar mi vida de la esclavitud del pecado. Jesús es quien me trae la verdadera libertad.
Cristo ofrece esperanza a quien reconoce su pecado y su necesidad de cambio. Solo desde esa humildad se acoge el Evangelio y se encuentra la verdadera felicidad.