TERCER DOMINGO DE ADVIENTO, CICLO A El auténtico Adviento nace cuando encendemos de nuevo el deseo profundo por el Mesías y recuperamos el hambre por Él. Solo al reavivar ese anhelo interior podemos entregarlo todo por Jesús y vivir su presencia.
Elías y Juan Bautista defendieron los derechos y la gloria debida a Dios; también hoy el Señor nos habla por nuevos “Elías” para ser sensibles a su llamado y volver a Él con arrepentimiento y conversión.