Te han dicho en diferentes reuniones que el tiempo se está pasando y no te ven saliendo con ningún hombre, de manera que te piden que bajes tus estándares, básicamente que te conformes con poco solo por complacerlo a ellos. Pero hay una forma de contrarrestar la presión social y volver la mirada hacia Dios y hacia ti. No hay blancos o negros, no hay reglas establecidas. Todas somos diferentes y todas las historias, por fortuna, son distintas.