Hay un flujo errático, frenético, una estabilización en el abrazo. Las hojas son el mundo que se nos pega sobre la piel cuando al descubierto.
Lunes de por medio en Alta Frecuencia sale al aire "Públicos Dicen”, columna desarrollada por integrantes del Equipo de investigación y producción en artes “Nuevos públicos teatrales, creación y formación ” del Cepia de la UNC. Alejandro Arnold y Yoseli Leiva visitan obras de teatro, enfocándose en les espectadores. Dialogando con aquellas personas que van a presenciar obras y eligen ser cómplices en ese pacto tácito de entrar a una sala de artes escénicas.
Para la tercera edición de la columna elegimos el estreno de “Ojos Rojos”, una obra de Danza Teatro que nace de la comunidad de Espacio Blick, sala de teatro independiente ubicado en la calle Agustin Perez 11, en el Pasaje de los Teatros de la Ciudad de Córdoba. La dirección de la obra es de Adrián Adrada, en escena se encuentran Lautaro Signorile y Germán P. Paz y la iluminación a cargo de Agustín Sánchez Labrador.
Ojos Rojos
Una mirada poética sobre este mundo en el que vivimos, un grito amoroso de sobrevivencia hecho danza, la belleza y el horror, un apocalipsis hecho cuerpo.
Al entrar a la sala nos recibe un aroma otoñal que se intensifica al avanzar hacia las gradas. Todo el suelo está cubierto de hojas secas, como en un bosque amplio, que se pierde en la oscuridad, expandiendo los límites de la sala.
En el primer cuadro que se observa, está el bosque, un árbol. Sentado sobre un tronco una persona vestida de negro. Su rostro con expresión atónita iluminado por una luz de gran calidez. Descubrimos otra corporalidad, se encuentra boca abajo, cubierto por hojas. Solo podemos ver sus brazos y piernas que lentamente se mueven hasta liberarse.
Hay un aire de primitivo, cómo si aquello que tenemos frente nuestro transcurre antes de que se esbozaran las palabras. Sus corporalidades construyen y dialogan en lenguaje corporal propio. Entre lo animalezco y lo humano, alimentado por sonidos como los caballos o las aves que aumentan el imaginario. La obra deviene haciéndonos sentir que estamos soñando.
Al salir de la sala conversamos y recolectamos comentarios anónimos sobre las percepciones de la obra, preguntando ¿Qué te llamó la atención y qué te hizo sentir?. Además contestar ¿Qué imágenes te quedan en el cuerpo? ¿Qué conversaciones provoca con tus compañeros de butaca, de casa, de vida? Te invitamos a descubrir la columna completa a continuación.