Dos atributos más a la lista que Drummond extrae de la Carta de San Pablo, dos virtudes que complementan a la vista en el encuentro anterior, la Paciencia. Ser amable debería ser un propósito a tener en cuenta desde la más tierna infancia, ser amables desde el Amor y la plenitud, desde la autenticidad de lo que somos. Amabilidad y también generosidad como precepto incuestionable en nuestro día a día, con los demás y con nosotros mismos.